|
hacia el norte por caminos desiertos; 3.000 kilómetros
hasta llegar a Buenos Aires. Abandonaron
el frío, cruzaron a Uruguay, luego, a Brasil. “Siempre junto a la costa del Atlántico”, explica
la pareja; rodando por vías secundarias y sobre
arena de playa, a salvo de atropellos.
LOS VIAJEROS HAN IDO NARRANDO su aventura
en Internet. “Queríamos que el viaje sirviera
para algo, compartirlo con mucha gente”. Antes
de partir presentaron su proyecto divulgativo
a instituciones públicas y empresas privadas.
Consiguieron financiación. Su compromiso:
publicar crónicas del viaje de forma constante,
colgar fotos de todo lo que vieran. Tres años
largos después, uno se puede pasar horas husmeando en su página web (www.acercandoelmundo.com). “La idea surgió porque yendo en
bici tienes un contacto muy fuerte con la realidad.
Te mueves a una velocidad limitada, a la
velocidad del mundo”, explica la pareja. “Convives con la gente, llegas a un pueblecito y te
paran para preguntarte. No existe una barrera
que te separe de las personas; se te acercan, te

|
cuentan sus historias”. Como aquel ingeniero
de Río de Janeiro que les convenció para cambiar
de tándem. Él, les dijo, había fabricado
otro más cómodo, de sillines con respaldo, el
modelo “reclinado”. Donaron el viejo a una organización de niños ciegos. “Sólo pueden ir
en bici si lo hacen en tándem, con un lazarillo”,
cuenta Eneko. “Muchos se subían por primera
vez y decían: ‘Es una sensación única”.
El único problema del tándem quizá sea el
peso. Con las alforjas y el pequeño remolque
enganchado a la parte trasera de la bici, su casa
móvil supera los 100 kilos; más ellos. Fue por
eso que en Sierra de Santa Catarina (Brasil)
se llevaron el mayor susto del viaje. Subieron
el puerto sin problemas. Punto de inflexión,
comienza la bajada, y de pronto, en una curva,
Eneko le dice a Miyuki: “No te asustes, ¿vale?
Estamos sin frenos”. Las pastillas se habían
quemado. Una bala a dos ruedas, zumbando
a 60 kilómetros por hora, con un acantilado al
borde de la carreterita, rezando para que no
apareciera ningún vehículo en las curvas, porque
estaban invadiendo el carril contrario. Se
frenaron cuando la pendiente volvió a cambiar.
El temblor de piernas les duró un par de horas.
Llegaron al Amazonas, remontaron el río
en barco. Otra vez a pedales, cruzaron a Venezuela. Fue allí, después de 15.000 kilómetros de
viaje, donde les sorprendió la noticia: “¡Vamos
a ser papás!”, contaba Eneko hace un par de
semanas a través del teléfono desde Caracas. “Hemos decidido volver a Vitoria a tener al
bebé”. La pareja llegó a casa la semana pasada;
los 10 años de viaje han quedado en suspenso. “¿Seguir con el niño?”, se preguntaba Miyuki
antes de volar a España. “Me gustaría, pero
no íbamos a disfrutar del viaje. Quizá cuando
tenga edad, entonces puede que sigamos el
camino los tres… ¡O los cuatro!”.
|
BITÁCORAS
de otros viajeros
1. En todoterreno
www.vueltalmundo-ja.com
El día en que J. A. Rodríguez
Moreno se prejubiló de
Televisión Española, el mundo
se le quedó pequeño. Después
de unos primeros viajes más
breves, puso su todoterreno
a punto para cruzar el globo.
Salió en noviembre de 2007.
Hoy se encuentra en Isfahan
(Irán). Seguirá su camino
durante otros tres años.
2. El ejemplo de Eneko
www.orienting.es
Carlos Dufour, de 31 años, llegó
a España desde Argentina;
un recorte de plantilla lo dejó
en la calle y se dijo: “¿Por qué
no?”. Siguiendo el ejemplo de
Eneko, tomó su bicicleta hace
un mes. Objetivo: cubrir la Ruta
de la Seda hasta China.
3. En plan mochilero
www. lavueltalmundo.net
Xavier Molins y Carmen
Corretgé escribieron un libro
sobre su primera vuelta al
mundo, en plan solidario
y mochilero; en febrero
empezaron otra desde cero.
Su ‘web’ está llena de consejos
para el viajero desarraigado. |