Proyecto AXÉ: Ética, Estética y Arte-Educación


Salvador, 30 de septiembre de 2006.

En Salvador de Bahía (Brasil) y a través de UNICEF conocemos la organización AXÉ que trabaja con niños/as y jóvenes en situación de calle (que pasan todo el día en la calle o viven en ella). Visitamos sus proyectos y hablamos con sus responsables. En esta interesante entrevista Fernanda, coordinadora y pedagoga de AXÉ, explica la filosofía y la forma de trabajo de la organización.

Fernanda, ¿Cuándo surgió AXÉ?

El Instituto AXÉ fue creado en 1990, mientras se constituía aquí en Brasil el “Estatuto del Niño y del Adolescente” (ECA en portugués). Cesare, el fundador de AXÉ, participó activamente de las discusiones y la construcción del Estatuto junto con otros educadores como Paulo Freire y otras personas que venían discutiendo hacía tiempo sobre la formación de niños y adolescentes.

¿En qué se diferencia AXÉ de otras organizaciones que trabajan con los niños/as?

AXÉ fue pionera en dar atención a niños y adolescentes en situación de calle con una propuesta pedagógica, porque hasta entonces mucha gente les atendía pero de una manera asistencialista, eran instituciones religiosas o personas que les traían mantas, ropa, sopa, alimentos,… pero sin una propuesta educativa.

¿En qué consiste la propuesta pedagógica de AXÉ?

Llegamos a las calles con una nueva visión de cómo trabajar la educación de estos niños/as y adolescentes, enfocándola en la motivación para que ellos mismos/as se interesen en participar de ella. No preveíamos su retirada por la fuerza, como ya ocurría habitualmente a través del FEBEM o de la FUNABEM, y que por cierto, todavía lo realiza a veces el ayuntamiento recogiendo a los niños de los lugares donde se han instalado para llevarles temporalmente a algún lugar del que escaparán un poco más tarde.

Otra novedad era que teníamos muy claro que no creábamos un programa asistencial más y sí un proyecto con una duración temporal que no se debería perpetuar. Lo ideal sería que nuestro trabajo fuese absorbido por el poder público, quien debería ser el responsable de estos niños/as, pero está demorando, ya han pasado 17 años. Parece mucho pero para Brasil no es tanto porque este país tiene estas dificultades, existe una perversidad que impide que las cosas se hagan de una forma más rápida.

¿Cómo son estos niños/as y adolescentes?

El niño/a en situación de calle no tiene que ser visto como un “pobrecito/a”, es un niño/a mucho más fuerte que cualquier otro/a porque ha conseguido fuerzas para romper con su propio destino, para encarar situaciones que ni nosotros mismos/as, los adultos/as, tendríamos el valor de enfrentar. Son muy fuertes, son sobrevivientes, y tienen muchos conocimientos que se pueden aprovechar.

¿Qué objetivos buscáis?

Nuestra propuesta política es conseguir que estos niños/as y adolescentes entiendan porqué están en esta situación, qué ocurrió con sus familias, con sus antepasados, con nuestra historia, qué les ha llevado a la condición de miseria. Conociendo ese contexto y su propia trayectoria, ellos y ellas pueden cambiar su futuro y el de sus descendientes.

Tenemos claro que la inserción en el mercado de trabajo no es un objetivo, no miramos al niño/a y pensamos en qué va a poder trabajar. Les miramos de la misma manera que lo hacemos con nuestros hijos, él/ella tiene que probar muchas cosas y después decidir por si mismo lo que quiera hacer.

No es el hecho de ser pobre lo que tiene que obligarle a que aprenda algo que le ofrezca un empleo de segunda categoría o un trabajo temporal que le permita comer pero que perpetúe su situación de pobreza.

La psicología dice que los niños/as forman su personalidad entre los 0 y los 5 años, es una fase egocéntrica en la que creen que todo lo que les sucede es por su culpa. Imaginad como se sentirá un niño/a en situación de calle, con su madre prostituida, violencia familiar, abandono materno, explotación sexual,… pensando que la culpa de esta situación es suya. Es necesario reestructurar a aquel individuo para que él mismo entienda que eso no es cierto, que las cosas ocurren por fenómenos externos de los que no tiene porqué sentirse culpable.

Nuestro trabajo sigue esa línea, Cesare suele decir: “Cuando encontramos a un niño en situación de calle vomita en la cara del educador: “¿Por qué estás interesado en mí? No tengo nada que perder, hoy estoy aquí y mañana puedo estar muerto”. Pero después de trabajar con ellos/as llegan a la conclusión de que también pueden, de que también existen y de que también pueden ser dignos/as de aplausos.

¿Qué ocurrió entre el “¡No tengo nada que perder!” y el “yo también existo”? Ese es el objetivo del trabajo de AXÉ, esa transformación, ese cambio esencial y sin retorno en su interior. ¿Que importa si él o ella sale de la banda AXÉ y no consigue otra banda para tocar?, ¿Serán consumidos por el sistema y tendrán que vender helados en la playa? Aunque ocurra así, quien está vendiendo helados en la playa ya no es aquél niño/a sin esperanza y no estará mucho tiempo haciendo eso porque sabe que puede hacer mucho más.

¿Qué dificultades encontráis?

Demasiadas. Luchamos contra una estructura difícil y perversa, contra una escuela pública que no tiene bondad ni funciona. Tenemos un gobierno que camina a pasos de tortuga para resolver los problemas de la miseria, el desempleo, la educación,… Luchamos contra los prejuicios, desigualdades,… contra muchas cosas.

Al comienzo la idea era demostrarle al poder publico que es posible hacer algo por estos niños/as y adolescentes que no sea tan sólo condenarles, ayudarles de forma asistencial o tratarles como “pobres sometidos al destino”, que es lo que la Iglesia Católica predica muchas veces, que los pobres tienen que resignarse con el destino que “dios les dio”.

¿Cuál es la relación entre el trabajo de AXÉ y la cultura local?

Se nos ocurrió relacionarlos y el resultado fue excelente. Aquí en Salvador los bloques de carnaval, grupos africanos de percusión como OLODUM, ILE AYE, MUZENZA, MALEKU BALE,... son muchos y muy fuertes, y nos asociamos con ellos para que los niños/as aprendieran a tocar, también con el circo de Pituaçu, la capoeira,... se fue formando una red, fueron surgiendo actividades y surgió la posibilidad de que los niños/as estudiaran con el Ballet Oficial del Estado de Bahía. Fue una experiencia increíble, los niños/as pasaron directamente de las chancletas a las zapatillas de ballet.

No fue fácil porque todavía hay mucha discriminación y trabajábamos en el teatro Castro Alves, una institución con una estructura muy rígida y elitista. Si ocurría cualquier cosa, si faltaba algo, lo primero que pensaban era que habían sido nuestros niños/as o jóvenes. Pero fue tan exitoso que replanteamos todo nuestro trabajo y lo dirigimos a la arte-educación.

Todo lo que aprendían transversalmente como la escucha, el dialogo, la ciudadanía, los derechos humanos,... ahora giran alrededor de esto. Por ejemplo, los niños vienen de la escuela, comen y van a la unidad a hacer sus clases de ballet y danza contemporánea. También lo trabajan de otras maneras, por ejemplo, ahora están estudiando África, tienen que investigar sobre este continente, sus danzas, su cultura,...

Y así vamos trabajando, además de la danza tenemos niños/as en el taller de moda, en el de música, los pequeños del cantero de los deseos (4 a 12 años),… ese es nuestro día a día.

La satisfacción de que un niño o niña salga de la calle tiene que ser tremenda.

Si, es enorme, no se puede explicar, pero no es fácil porque no podemos controlar todas las circunstancias. Mientras el niño/a va aprendiendo los problemas continúan acechándole, su madre vuelve a beber, su padre pega a su madre, le pega a él, no va bien en la escuela, se mete en un robo, en una pelea, los narcotraficantes del barrio le buscan,... A veces está con nosotros con toda normalidad y aunque lleve mucho tiempo trabajando estupendamente, de repente desaparece. Luego te enteras de que su madre ha enfermado y él/ella tiene que conseguir dinero para comprar los medicamentos. Puede llevar 16 años en AXÉ que en estas circunstancias será capaz incluso de delinquir, cualquier cosa para salvar a su madre. Y cuando es detenido se le trata como “el ladrón”, como si fuese una característica suya, y todo este contexto no aparece. Lamentablemente es la ley que gobierna aquí.

Probablemente muchos niños/as que tienen todo lo material no serían capaces de hacer algo así por su madre.

La perversidad y la falsa moral de nuestra sociedad no permiten que se vea de esta manera. La sociedad siente lastima por los niños/as de hasta 7 años, a partir de entonces pasan a ser “acusables”. Es un absurdo, no sé de donde sale que un niño/a de 7 años pueda tener los conceptos de moral y los valores que la sociedad desea si ha vivido toda su vida en la calle. Cuando un niño de 10 años, que ya tiene un cuerpo más fuerte, comete un robo con un cuchillo le mandan a un instituto cerrado. Quieren bajar la mayoría penal(*) aquí en Brasil para meterles en presidios de máxima seguridad totalmente inhumanos. Estamos luchando contra algo muy fuerte que nos empuja hacia abajo.

(*) Actualmente la mayoría penal en Brasil es de 18 años por lo que hasta cumplir esta edad los/as jóvenes inculpados en lugar de ir a la cárcel son enviados a cumplir la pena a una institución de recuperación y reintegración social.

Artículos relacionados:

“Exposición AXÉ”.

“Alimentando estómago y cabeza”.

Más información:
www.projetoaxe.org.br

Para hacer una aportación al Proyecto AXÉ:
Banco do Brasil / Centro Projeto AXÉ
Agencia: 2957-2 / Cuenta: 8587-1
Codigo swift: BRASBRRJSDR
Dirección del Banco: Av. Sete de setembro 733, Salvador – BA



Recibe nuestro boletín mensual.
Email: