Exposición AXÉ


Salvador, 30 de septiembre de 2006.

Salvador de Bahía fue muy prolífico en cuanto a conocer proyectos sociales. Nos quedamos bastante tiempo y desde UNICEF, Salvador (casualmente su nombre coincide con el de la ciudad), un zaragozano que vive hace mucho tiempo en Brasil, nos coordinó varias visitas muy interesantes, de las cuales ya has podido ver algunas en este apartado “Mejorando el Mundo”.

Una visita que nos apasionó fue la de AXÉ, una ONG que trabaja con “meninos en situación de rúa”, esto es, niños/as y chavales/as que por diversas razones viven en la calle. Te vamos a hablar de AXÉ y su trabajo en varios artículos, como introducción te presentamos una exposición de trabajos de artes plásticas realizadas por educandos del proyecto.

Iara es la simpática supervisora en arte educación de AXÉ y responsable del trabajo.

Iara, ¿en que consiste la exposición?

En el proyecto AXE, nos proponemos trabajar con el arte para educar. Esta exposición es el resultado de una investigación que hicimos a lo largo de este año con el tema “Pequeños artistas de lo sagrado, mitos de la Creación”.

Fue un trabajo muy interesante porque conseguimos hacer un viaje por parte de la pluralidad cultural que existe en el mundo, a la que no siempre es fácil acceder, y sobre todo partiendo de nuestra cosmogonía judaico-cristiana de Salvador donde la cultura afro es muy fuerte.

Reconstruimos con los educandos toda una cultura que fue suprimida por la presencia europea y rescatamos a los dioses indígenas. Pudieron conocer como vivía esta cultura y cuales eran sus creencias. Hemos podido reflexionar con ellos/as sobre una sociedad que se basa en la solidaridad, que es exactamente donde reside nuestro objetivo.

Paralelo a este trabajo también investigamos la cosmogonía hindú, una cultura muy distante de la nuestra, y que sorprendió mucho a los chicos/as, quienes no conocían nada del continente asiático. Con esto han visto que existen diversas maneras de interpretarse la creación del mundo y que la humanidad ha evolucionado de diferentes maneras.

El resultado del trabajo esta aquí, en esta exposición, en las maravillas que han sido creadas por los chicos y chicas. Para nosotros/as es muy emotivo verlo, producido por estos jóvenes que durante toda su vida no han tenido acceso ni tan siquiera a su propia cultura, y que ahora tienen esta posibilidad de inclusión social y cultural.

¿Cómo fue la experiencia de ver este proceso de creación y aprendizaje de los jóvenes?

Suelo decir que trabajando como supervisora del proyecto AXÉ me sorprendo todos los días. Es maravilloso ver a los chicos entrando de cabeza en aquello que les proponemos porque creen que es algo que les va traer, no sólo un conocimiento de sus propias humanidades, sino también les va a acercar el mundo, van a viajar y conocer parte del planeta sin salir de aquí.
Cada día es una alegría, una emoción, porque ellos tienen la capacidad de involucrarnos, y por la noche cuando voy a casa y pienso en como ha sido el día acabo descubriendo que no solo he enseñado sino que he aprendido mucho, mi impresión es que ellos nos enseñan más que nosotros a ellos, cada día es una enseñanza de vida.

En la educación formal tan marcada parece que muchas veces no hay espacio para que los niños/as desarrollen sus capacidades artísticas, la imaginación,… tan sólo tienen que seguir las instrucciones que reciben. ¿Cuál es vuestra estrategia?

Creo que el gran diferencial es que en el proyecto AXE tenemos la propuesta de la inclusión por lo que siempre estamos abiertos a discutir y dialogar de forma crítica su nivel comportamental.

Nosotros/as les explicamos como funciona nuestro sistema social, cultural, político,... con la idea de que ellos y ellas encuentren el camino de la inclusión. Si para la sociedad lo que ellos traen puede parecer inadecuado, nosotros/as lo entendemos como un camino abierto para construir con ellos la mejor manera de caminar en dirección a la ciudadanía, pero jamás les hacemos un juicio moral.

Tras hablar con Iara algunos educandos nos explican su trabajo:

Joelma: “Cada alumno/a tenía que escoger un dibujo para después trabajarlo, elegí el que me pareció más interesante, que al final, sería el más complejo. No sabía que además de dibujarlo, lo que ya fue complicado, tendría que bordarlo, así que necesité más tiempo que los demás y tuve que ajustar muchos detalles. Veis que el mismo dibujo se repite en diferentes cuadros, pero realmente son diferentes, cada uno tiene su estilo y su interpretación.”

“Éste por ejemplo, muestra la leyenda indígena que dice que la tribu un día encontró un armadillo, le siguieron y les llevó a otro mundo, un lugar lleno de pequeños animales, flores y mucha agua.”

“Otra propuesta que Iara nos hizo fue realizar un trabajo sobre la creación del mundo, pero creando cada uno de nosotros su propia teoría.
En esta pintura explico como yo entiendo la creación. Todo empieza de esta flor, es de donde surge el río. El cocotero tiene los cocos en medio del tronco y no arriba, como encontramos en la naturaleza. Creé que el ser humano vino de dentro del coco, los hay quienes dicen que vino del polvo pero yo prefiero creer que cuando un coco cae al suelo se abre y de dentro sale el ser humano”.

Bruna cuenta el trabajo que realizó del Brahma de cuatro cabezas. “Fue un trabajo colectivo hecho de materiales reciclados. Trabajamos sobre una garrafa de agua de 20 litros que fuimos moldeando con periódicos, los pétalos de la flor de lotus los hicimos con cartón. La cultura hindú me llamó mucho la atención por lo diferente que es en relación a la nuestra”.

Julio explica lo más le gusto: “Me encantó trabajar con serigrafía, las telas estampadas, las lámparas, fue interesante el proceso de dibujar una mandala con los dioses hindús para después pasarla a las telas. Me gusto tanto que quería haber producido mas cosas.”

“Me gusta mucho esta máscara indígena. El proceso fue divertido, teníamos que pegar un papel húmedo a la cara para que la mascara saliera con la forma de nuestro rostro, después, con pegamiento, fuimos pegando otros papeles. Estoy muy satisfecho y creo que aprendimos mucho con los trabajos que hicimos.”

Jackson dice que lo que le pareció más interesante “fue esta escultura de los tres indígenas sujetando el mundo, este mundo que como dicen es redondo. Lo hicimos con papel reciclado, periódicos y tinta. Quedo una bonita escultura, además aprendí que los indígenas cultivaban y fabricaban ellos mismos todo lo que necesitaban. Me llamó la atención que en la cultura indígena y en la hindú, ellos creían en muchos dioses mientras aquí y ahora se cree sólo en uno.



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