La familia del igarapé (Manaus)


Manaus, 21 de septiembre de 2007.

Algo que le suele ocurrir a quien está de vacaciones y pasa unos pocos días en una ciudad nueva es que no tiene la posibilidad de profundizar en sus aspectos sociales, no hay tiempo y es difícil acceder a los barrios más marginados, situados normalmente en el extrarradio, especialmente si no conoces a nadie allí.

Normalmente está circunstancia las salvamos gracias a UNICEF, cuyo equipo local nos acompaña a estos barrios en los que están sus proyectos.

Pero en Manaos la llegada a uno de estos barrios fue fortuita. Caminábamos por una calle no lejos del centro cuando entre los edificios vimos una escalera que daba a una pequeña depresión llena de casas de madera, era un igarapé, un arroyo, cubierto por palafitos.

Sacamos unas fotos desde arriba y nos dimos cuenta que la gente de la casa más cercana nos miraba. Saludamos, respondieron al saludo, y decidimos bajar a contarles lo que estábamos haciendo, ya que al fin y al cabo también estás fotografiándoles a ellos y merecen una explicación.

Cuando llegamos a la casa encontramos a una familia que acababa de terminar de comer y las hijas pequeñas se preparaban para ir a la escuela. Saludos y presentaciones, la mujer más mayor, con la que habíamos compartido saludos es Vivina y está sentada en una vieja silla, sobre un colchón en el suelo descansa Roberta, su hija y en una hamaca Eduardo, el marido de ésta.


Eduardo y Roberta con sus hijas, Eduardo, Diane y Evelin.


Roberta y Vivina, hija y madre.

Eduardo nos ofrece sentarnos y nos trae un vaso de refresco que no podemos rechazar mientras nos pregunta quienes somos y que estamos haciendo aquí.

Cuando hemos satisfecho su curiosidad nos corresponde preguntar a nosotros y Eduardo nos habla de su situación.

“Vivo aquí hace 35 años y vine como otros miles de trabajadores, en busca de unas condiciones mejores. Cuando llegas de fuera y no tienes nada las cosas no son fáciles, empezando porque no tienes donde quedarte. Yo encontré aquí el único lugar posible y levanté mi casa. Estoy contento, aunque las condiciones no son las mejores vivimos cerca del centro y no necesitamos coger el autobús.

Aquí monté mi pequeño negocio que nos permite vivir, dividí la casa en pequeños apartamentos monoambientales que alquilo. Es lo que nos salva porque no tengo un empleo digno, en un accidente laboral quedé ciego de un ojo, y recibo una ayuda del gobierno de sólo 120 reales (45€) que no es ni un sueldo mínimo.

A mi edad, 53 años, y estando tuerto, es muy difícil encontrar empleo. Me gustaría conseguir algo para sustentar mejor a la familia y dar a mis hijas una mejor calidad de vida. Ellas están creciendo, estudiando, más adelante van a necesitar otras cosas, un ordenador,… porque hoy todo es Internet.

Además del alquiler preparamos “salgadinhos” (comida tipo croquetas) y los vendo en la estación de autobuses, aquí cerca. Ayer hubo huelga de conductores, ¿Sabéis porque? Han echado a 100 trabajadores de la empresa, 100 familias que van a pasar hambre, pero al empresario no le importa, él vive confortablemente. Y eso en la ciudad que tiene uno de los billetes más caros del país, 2 reales (0,75€).

Si fuese más joven y estuviese en mejores condiciones iría a Europa. Algún amigo lo ha hecho y les va bien, están una temporada allá trabajando en algo que no quieren hacer los europeos y vuelven más tarde con un buen dinero que aquí nos sería imposible de conseguir.

Me gusta Manaos, la vida aquí es tranquila, puedo comprar un pescado en el mercado y prepararlo aquí delante de casa, puedo colgar la hamaca y descansar, y me gusta su gente.

Sólo tengo queja de su gobierno, de todos los políticos, desde la alcaldía hasta la presidencia. Cuando se acercan las elecciones vienen aquí vestidos humildemente, nos saludan, nos abrazan, pero cuando llegan arriba nos dan la espalda, no hacen absolutamente nada por nosotros.

Me gustaría que mis hijas tuvieran las oportunidades que yo no he tenido, que pudieran ir a la universidad para tener un futuro mejor. Pero para eso necesitaría ayuda del gobierno, una beca… De momento están en la escuela pública y pueden estudiar, más adelante no lo sé, ya veremos.



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