Garantizar los derechos de la Infancia y Juventud


Salvador, 20 de noviembre de 2006.

Nota: Tercero de una serie de 5 artículos que iremos publicando sobre el trabajo de esta ONG de Salvador de Bahía.

Primer artículo: CIPÓ – Comunicación Interactiva

Segundo artículo: Juventud ciudadana en Fazenda Coutos

En la visita organizada por la Organización No Gubernamental CIPÓ al barrio Fazenda Coutos, conocimos a Cristiane Silva, Consejera Tutelar de la ciudad de Salvador, quién nos explica cuál es el trabajo que esta institución realiza.

Cristiane: el Consejo Tutelar es un organismo oficial que trabaja para garantizar los derechos de la infancia y juventud en Brasil, a menudo violados por acción u omisión de la familia y/o el Estado. Es un trabajo muy serio que exige dedicación, compromiso y sobre todo trabajar con el poder de articulación y mejoría de las políticas públicas. Lamentablemente gran parte de la población no tiene acceso a estas políticas públicas, especialmente la infantil y juvenil, que se sienten exentas de oportunidades.

Sobre la situación general de Brasil os puedo decir que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de la mitad de los 170 millones de habitantes que tiene Brasil está constituida por jóvenes entre 0 y 24 años y la mayoría no está asistida por la falta de políticas públicas, falta de acceso a la educación, a factores fundamentales en el desarrollo social, psicológico y emocional.

Trabajamos con muchas situaciones, por ejemplo, en este momento estoy tratando el caso de una familia compuesta por una mujer de 30 años con 7 hijos que no estaba registrada y nadie tenía documentación. Para la administración no existían y así carecen de derechos como ciudadanos. Casos como éste son muy habituales.

Pero los casos más comunes en mi trabajo son los de niños en situación de riesgo social, los que han sufrido o sufren abuso sexual y los de niños que no reciben asistencia de sus familias.

El Consejo Tutelar es impotente ante muchas situaciones. Cuando encontramos a un niño vendiendo en la calle, por ejemplo, y lo llevamos a su casa encontramos que ese niño es parte fundamental del sustento familiar. Lo único que podemos hacer es meter a la familia dentro de un programa de ayuda pero muchas veces el ayuntamiento no tiene programas y no podemos hacer nada. También es habitual que cuando llevamos a un niño en situación de calle a la escuela que le correspondería encontremos que no tiene plaza. Hay muchas situaciones en las que podemos ayudar al niño pero lamentablemente hay otras en las que no podemos hacer nada porque son deficiencias de los diferentes gobiernos.

Las mayores dificultades de la infancia y la juventud en este país son la falta de escuelas y de proyectos destinados a ellos. Un tercio de la población brasileña está desnutrida. Existe una gran falta de comunicación sobre los derechos y deberes de la población y mucha gente desconoce sus propios derechos. Y el mayor problema es la miseria, la falta de morada, de empleo, de infraestructura,… una gran parte de la población no está asistida por el gobierno.

Somos el único país en el mundo que tiene un “Estatuto del Niño y del Adolescente”, un documento importantísimo donde están todas las leyes que defienden a los niños y a los adolescentes en Brasil. Tiene un articulo en especial que me gusta mucho porque habla sobre la responsabilidad que todos nosotros tenemos con los niños y adolescentes (Libro I, Titulo II, Capitulo II, Art.18):
“Es deber de todos velar por la dignidad del niño y del adolescente poniéndole a salvo de cualquier tratamiento deshumano, violento, aterrorizante, vejatorio o constringente.”

Según está ley la responsabilidad sobre los niños y adolescentes no es sólo del presidente de la República, del gobernador o del alcalde, es de todos nosotros, el día que tengamos la conciencia de que los niños son el futuro del país habremos avanzado mucho socialmente.



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