El “Cristalino” de Vagner (Curitiba – Brasil)


Cuando estuve en Curitiba (Brasil) por primera vez, hace cuatro años, Álvaro me dijo: Tengo un amigo “maluco” que te quiero presentar. Y así conocí al “loco” de Vagner, “loco” en el mejor de los sentidos, porque este ingeniero brasileño, en contra de cualquier consejo cuerdo, se estaba fabricando él mismo un velero de más de 13 metros de largo.
En esta segunda visita a Curitiba volvimos a visitar al loco maravilloso. Álvaro nos llevó a Paranagua, un pueblito costero donde encontramos a Vagner dando los últimos retoques a su barco, “Cristalino”, después de 14 años (si, 14), e incontables horas de trabajo desde que lo comenzara.

¿Cómo fueron tus inicios con el mar? ¿Qué hacías antes de empezar el barco?

Vagner: Mi familia vivía en Curitiba, a 100 kms de la costa y el mar siempre hacía parte de todo. Mi padre era dentista pero en el fondo creo que era un ingeniero naval frustrado, le encantaba hacer barcos. Recuerdo que cuando yo era niño le ayude a construir uno pequeño, de 4 metros. Más tarde me gradué en ingeniería y junto con Álvaro, comenzamos a trabajar en una empresa a la que teníamos que ir en coche, ¿te acuerdas Álvaro? (nuestro amigo pone cara de susto). Si, un día tuvimos un accidente muy feo y sin saber cómo me encontré totalmente inmóvil en la cama de un hospital. Allí me fueron llegando noticias: la persona que chocó contra nosotros no tenía seguro ni cómo pagar los daños, yo había perdido el coche y me habían despedido del trabajo. Pase de un estrés absoluto a tener tiempo para pensar. Allí decidí: "Ahora voy a construir el barco".

Como compensación la empresa me dio dos meses de sueldo que invertí en comprar los primeros materiales.

Hubo una persona que me ayudó mucho al principio, Schull, un alemán amigo de mi padre con experiencia en la construcción de barcos. Yo dudaba entre un barco de 30 o de 40 pies (9 o 13 metros) y le dije:
- Ya que he decidido hacerlo, voy a construir uno grande, de 40 pies.
- No Vagner, ni se te ocurra. Te confieso que ese barco también es un gran sueño mío, pero es demasiado trabajo, no puedes imaginártelo.
- Voy a intentarlo, es sólo un poco más grande, deben ser parecidos.
- No, son completamente diferentes, el peso del lastre de uno es el peso del otro barco entero, es una cosa absurda.

A pesar de sus avisos empecé a construirlo. Schull, al ver que realmente estaba convencido me incentivó y me ayudaba. Durante un año estuve trabajando todos los días de 12 a 14 horas preparando solamente el casco. En unos meses se me acabó el dinero. Entonces gané una beca de estudios y fui a la Universidad Federal de Curitiba a hacer la tesis en hidráulica. Durante muchos años mantuve el mismo ritmo, estudiaba o trabajaba y cuando salía a las 17:00 h. venía directo al barco y me quedaba trabajando hasta las 11 ó 12 de la noche. Aquí pasaba también fines de semana y todas las vacaciones.

¿Cuando empezaste no sospechabas donde te metías?

Vagner: Schull me avisó pero no le creí. No tenía la menor idea del esfuerzo que iba a significar, y menos mal, porque si no no lo habría empezado. Además de la construcción, todo lo que hay en la parte hidráulica, eléctrica,... es una locura. Quien ve un barco dice “¡ah, mira un barco!”, le parece simple, pero cuando tienes que hacer tú cada parte, cada detalle, no acabas nunca.

¿Tu familia que opina de todo esto?

Vagner: El nombre del barco es una forma de homenajearles a ellos, “Cristalino” es el nombre de mi abuelo, y también tiene que ver con el mar, el agua cristalina,... Mi padre ya murió pero le habría encantado, creo que éste es también un sueño suyo. A mi madre le gusta lo que estoy haciendo y me anima.

¿El barco para ti qué es, un fin o un medio?

Vagner: Hay quienes piensan que el barco es un fin y me preguntan sobre lo que haré cuando lo termine. Otros piensan que sólo es un medio y que no lo termino no porque no pueda sino porque no quiero, creen que si lo termino quedará un vació en mi vida, que no sabré que hacer.
Creo que ninguno acierta, puede que sea un instrumento de aproximación,… (Vagner lo medita) Es curioso, ahora que lo pienso puede ser un instrumento de aproximación o alejamiento, depende de como se utilice, de lo que te apetezca, estar acompañado o solo, por eso creo que fundamentalmente es un instrumento de libertad.

¿Con que dificultades te has encontrado a la hora de construirlo por ti mismo?

Vagner: Muchas, especialmente financieras, aquí he dejado casi todo el dinero que he ganado en los últimos 14 años y aún así no era suficiente. Menos mal que lo he podido hacer casi todo por mi mismo, en ese sentido ha sido una escuela increíble. Pero esto no ha sido lo más difícil, lo más complicado, y supongo que vosotros lo sabréis tan bien como yo, es salirte fuera del camino que el Sistema te tiene reservado. Te das cuenta de lo que realmente quieres hacer en la vida y como no es lo “normal” todos te tratan de loco. Lo bueno es que a pesar de tenerlo todo en contra he seguido navegando con testarudez hacia el objetivo que en mi caso era la construcción del “Cristalino”.

Después de tanto tiempo preparándolo, ¿El día del bautismo será especial?

Vagner: Ufff!, quiero hacer “LA FIESTA” en mayúsculas, invitar a todos los que me han echado una mano en este proyecto que han sido muchos. No os podéis imaginar lo que significa que cada vez que llame a un amigo me pregunte por el barco: “¡Oh Vagner!, ¡Cuanto tiempo! ¿Cómo va el barco? Y siempre tengo que dar la misma respuesta “Todavía no está listo.” Cuando pueda decir “Ya está en el agua” será increíble.

¿Qué planes tienes para cuando lo termines?

Vagner: Quiero ponerlo en el agua antes de final de este año (2006). Lo probaré aquí dentro de la bahía unos 6 meses para dejarlo totalmente listo y después, a navegar. Tengo muchos amigos que quieren pasear en él, gente del mundo de la navegación, personas muy especiales. El mar forma amistades muy fuertes porque es un medio que puede ser hostil y tenemos que confiar plenamente los unos en los otros. Después lo que el destino me depare. Tengo un amigo francés fantástico llamado Anaf que es ingeniero en plataformas de petróleo. Ganaba un montón de dinero pero le entró la crisis y lo dejó todo para hacer un viaje. Subió a un barco y bajó de él nueve años más tarde, y no solo, sino junto con su esposa brasileña y 3 críos. Tal vez a mí me ocurra lo mismo.

Una forma muy interesante de convivencia con la familia.

Vagner: Si, a Anaf le gustaba la educación y entre él y su mujer enseñaban a los niños, que jugando enseguida hablaban cuatro idiomas. Lo más importante es que se conocían perfectamente, se educaban todos juntos. ¿Qué es lo que ocurre ahora? Los padres llevan a los hijos al colegio y el que se encarga de su educación es el Sistema. Los padres cuando llegan a casa están tan cansados que apenas se comunican con ellos. Después vienen los problemas, llega un momento en el que se dan cuenta de que apenas se conocen.
Lo importante en la vida es ser feliz, ese debería ser el puerto al que todos nos dirigiésemos.

DATOS DEL BARCO:
LOA: 13,2 m.
LWL: 11,18 m.
BEAM: 4,2 m.
DRAFT: 1,5 m.
DISPL.: 12 t
BALLAST: 4 t.

Imágenes antiguas sacadas por Vagner

Imágenes de nuestra primera visita en agosto de 2002

Imágenes de junio de 2006

Para contactar con Vagner: vagnerjacob@uol.com.br